En corto: una niña o un niño que entrena básquet no necesita una dieta especial ni suplementos. Necesita comer variado (carbohidratos, proteínas, grasas buenas, frutas y verduras), llegar al entrenamiento sin hambre ni pesadez, tomar agua y recuperar con una comida completa después. Si tienes dudas sobre su alimentación, consulta con su pediatra.
Lo que un joven deportista come antes y después del entrenamiento influye en cómo rinde en la cancha, en cómo se recupera y en su crecimiento. La nutrición deportiva infantil está llena de mitos. Aquí te dejamos pautas generales, con su fuente, para tomar mejores decisiones en casa.
Los tres macronutrientes clave para basquetbolistas jóvenes
Carbohidratos: el combustible principal
Los carbohidratos son la energía que más usa el músculo en un esfuerzo intenso como el básquet. Buenas fuentes: arroz, quinua, papa, camote, avena, pan y frutas. Cuanto más entrena, más los necesita; la cantidad exacta depende de su edad, su peso y su actividad, y eso lo define un profesional de la salud.
Proteínas: para crecer y recuperarse
Las proteínas ayudan a reparar el músculo y a crecer. Fuentes fáciles de encontrar en Lima: pollo, pescado (bonito, jurel, caballa), huevos, menestras como lentejas y frejoles, leche y yogur. Con una alimentación variada, la mayoría de niñas y niños cubre lo que necesita sin batidos ni proteína en polvo.
Grasas saludables: para el cerebro y las articulaciones
Las grasas también hacen falta, sobre todo en edad de crecimiento. La OMS recomienda preferir las grasas no saturadas (palta, aceite de oliva, frutos secos, semillas y pescado) frente a las saturadas, y evitar las grasas trans industriales de muchos productos fritos y empaquetados (OMS, alimentación sana, verificado el 23-10-2026).
Frutas, verduras, azúcar y sal
Según la misma nota de la OMS, niñas y niños de 6 a 9 años deberían comer unos 350 g de frutas y verduras al día, y desde los 10 años al menos 400 g. También recomienda que los azúcares libres (gaseosas, jugos azucarados, golosinas) no pasen del 10 % de las calorías del día, y dice que el límite de sal en los niños es menor que en los adultos (OMS, alimentación sana, verificado el 23-10-2026).
Cuándo comer importa tanto como qué comer
- Unas horas antes del entrenamiento: una comida completa, con carbohidratos, algo de proteína y poca grasa. Por ejemplo, arroz con pollo y ensalada.
- Poco antes, si tiene hambre: algo ligero, como un plátano, una tostada o un yogur.
- Durante: agua. Te contamos más en hidratación en el deporte.
- Después del entrenamiento: una comida o merienda que combine proteína y carbohidratos, como leche con plátano o un sándwich de pollo.
Lo que conviene evitar
Antes de entrenar: comidas muy grasas o pesadas (chicharrón, frituras), gaseosas y llegar en ayunas. Antes de un partido, evita probar comidas nuevas. Los suplementos, como creatina, proteína en polvo o bebidas energizantes, no se dan a niñas y niños sin indicación de su pediatra.
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Preguntas frecuentes
¿Mi hijo necesita proteína en polvo si entrena básquet?
En general, no. Con comidas variadas que incluyan carne, pescado, huevo, menestras o lácteos alcanza. Si su pediatra ve que le falta algo, te lo indicará.
¿Puede entrenar con el estómago vacío?
Mejor que no. Si sale del colegio y va directo a la cancha, que lleve una fruta o un pan para comer en el camino.
¿Las bebidas deportivas son necesarias?
Para un entrenamiento de hora y media o dos horas, el agua suele bastar. Muchas bebidas deportivas tienen azúcar añadida, que la OMS recomienda limitar.
Cómo lo trabajamos en Loverball
Trabajamos con las familias para crear hábitos que se mantengan en el tiempo, sin dietas restrictivas. No damos planes nutricionales: para eso está un profesional.
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